Confiar, un acto de valentía

Todas hemos estado en una relación o situación en la cual nos es difícil confiar en una persona, bien sea porque nos han defraudado antes y ahora ya no sabemos cómo confiar, incluso cuando estamos inmersas en una nueva situación con alguien distinto a quien nos defraudó en el pasado, o porque se nos presentan situaciones que ponen a prueba dicha virtud.




Las relaciones interpersonales son tan diversas como personas hay en el mundo y cada quien es libre para escribir las reglas de su propio juego sin importar qué piensen aquellos que nos rodean, porque al fin y al cabo, nadie más vive nuestra vida y nadie, aparte de nosotras mismas, se hará cargo de las consecuencias de nuestras buenas o malas decisiones.

Últimamente he estado pensando mucho en qué hacer para confiar al 100% en alguien e incluso he estado hablando con algunas amigas, todas en situaciones distintas, pero todas con el común denominador que no saben confiar, porque no importa si llevas años con tu pareja, si tienes una relación a distancia o si hasta ahora estas empezando a vivir una nueva historia, si eres una mujer celosa y que siente la necesidad de que todo en su vida esté bajo control, será inevitable que sientas desconfianza y temor.



La desconfianza no es sólo cuestión de creer que la otra persona nos engaña o que ya no siente interés, también es cuestión de sentirse inseguro con uno mismo, de no saber cómo actuar ante una determinada situación, porque seamos sinceras, vivimos en una época en la que herir la sensibilidad de los demás es una tarea demasiado sencilla y claramente es algo que no deseamos que suceda con nuestra pareja; la desconfianza es también pensar que no debemos dar más que la otra persona, es pensar que es mejor no ponerle corazón por no salir herida, es creer que las cosas no saldrán bien y que en cualquier momento nos van a decepcionar.

Tristemente no he descubierto una receta mágica para solucionarlo y poner todos esos pensamientos tóxicos en orden no es para nada una tarea fácil, sin embargo, eres tú y sólo tú quien daña su tranquilidad y su cabeza al permirle a esos pensamientos surgir y rondar, así que no queda de otra que tener fe y paciencia en que todo saldrá de la mejor manera posible y si no resulta, pues habrán lecciones que se aprendieron en el camino; hay que vivir el hoy, sin pensar en el pasado porque a la larga ya fue y sin preocuparse por el mañana porque cualquier cosa puede ocurrir, y así como una situación puede salir absurdamente mal también podría sorprenderte y salir maravillosamente bien.



Y recuerda que confiar depende solo de ti y nadie más puede influir en el hilo de tus pensamientos.

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