Salud mental, primera parte

Ser una persona saludable no se trata sólo de estar bien físicamente sino que también trata de sentirse y estar bien emocionalmente y aunque no lo parezca, por el tipo de vida que la sociedad de hoy nos empuja a llevar, muchas personas no nos sentimos bien mentalmente y ésto afecta todos los ámbitos de nuestra vida; es por eso que quiero hacer un mini especial y dedicar las próximas tres entradas a hablar un poco sobre salud mental; definir los trastornos más comunes en la actualidad para que haya un mayor entendimiento de los mismos y posteriormente hablar sobre lo que podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos o a algún ser querido que esté padeciendo alguno de éstos problemas.

La depresión y la ansiedad son las afecciones mentales más comunes en la era moderna, son enfermedades que deben ser tratadas como tal, dándoles la importancia que merecen y prestando especial atención a quienes las sufren.

La depresión, según el "Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales", es definida como un conjunto de síntomas principalmente afectivos que incluyen tristeza, apatía, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida; y de síntomas de nivel cognitivo y somático, lo cual afecta en mayor o menor grado tanto la parte física como la parte mental.

La depresión puede ser identificada simplemente observando a quien la padece, pues presentará evidente deterioro en el aspecto y apariencia personal, llanto fácil o espontáneo, disminución de la atención, exposición de ideas pesimistas y  alteración del sueño, entre otros síntomas.

En cuanto a la ansiedad, ésta se presenta de diferentes maneras, por lo cual, a continuación se definen los seis tipos principales:

1. Trastorno de ansiedad generalizada: éste es el trastorno de ansiedad más común entre las personas adultas en la actualidad, se caracteriza porque la persona que lo padece está inmersa en un estado de preocupación y ansiedad de manera permanente, lo cual evita que pueda concentrarse y tomar decisiones cotidianas; puede estar acompañado por otra serie de síntomas como trastornos del sueño, fatiga, irritabilidad y contracturas o dolores musculares.


2. Trastorno de pánico: consiste en sufrir breves ataques de miedo intenso y terror, producidos de forma repentina y puede estar acompañado por síntomas físicos como lo son mareos, confusión, temblores, dificultad para respirar y náuseas; además, los individuos que padecen de éste trastorno viven con un constante miedo a padecer de un nuevo ataque de pánico o a las consecuencias que éstos puedan tener.

3. Trastorno de pánico con agorafobia: ésta es una variante al trastorno de pánico anteriormente descrito, en donde la persona que lo padece, luego de sufrir un ataque de pánico repentino siente un terrible miedo por sufrir un nuevo ataque, por lo que evitará cualquier situación que pueda volverlo a desencadenar y por lo tanto dicha persona rara vez podrá salir de casa con tal de evitar un nuevo episodio de pánico.

4. Trastorno obsesivo compulsivo (TOC): es un tipo de trastorno de ansiedad en el cual la persona que lo padece se caracteriza por presentar una serie de obsesiones y compulsiones en donde se tiene la necesidad de realizar ciertos rituales con tal de aliviar la sensación de ansiedad producida por la obsesión.

5. Trastorno de estrés postraumático (TEPT): conjunto de síntomas ocasionados luego de ser expuesto a un evento traumático en el cual, la persona afectada se enfrenta a una situación de peligro que pone en riesgo su vida, integridad física o la de alguien más; éstos síntomas incluyen ira, depresión, temor, desesperanza, reexperimentación del acontecimiento traumático y conductas en las que se evitan estímulos asociados a dicha experiencia.

6. Trastorno de ansiedad social (TAS): también conocido como fobia social, se caracteriza por un intenso y persistente miedo a ser juzgado, humillado o a hacer el ridículo en situaciones de interacción social, puede presentarse en situaciones específicas como al hablar en público o en la mayoría o todas las interacciones; ésto lleva al individuo que lo padece a evitar cualquier tipo de interacción social junto a padecer síntomas físicos como rubor, sudoración, taquicardia y dificultad para hablar.

Prestando la suficiente atención podremos detectar el padecimiento de alguna de éstas enfermedades y está en nuestras manos prevenir y socorrer a quienes las sufren, es por eso que en las siguientes entradas hablaremos sobre qué podemos hacer para ayudar a alguien y para ayudarnos a nosotros mismos.

Debemos preocuparnos más por nuestra propia salud mental y por la de los seres que nos rodean.

Comentarios

Entradas populares